Cómo modernizar un PSAP hacia Next Generation Emergency Communications

Los PSAP (Public Safety Answering Points) son el núcleo operativo de los sistemas de atención de emergencias.

En estos centros se reciben las llamadas de emergencia realizadas por los ciudadanos y se coordinan los recursos necesarios para responder a incidentes.

Sin embargo, muchos PSAP fueron diseñados originalmente para gestionar únicamente llamadas telefónicas de voz.

La evolución de las tecnologías de comunicación está impulsando la modernización de estos centros hacia arquitecturas conocidas como Next Generation Emergency Communications.

La necesidad de modernización

La transformación digital de la sociedad ha cambiado la forma en que los ciudadanos interactúan con los servicios públicos.

Hoy en día los ciudadanos utilizan smartphones, aplicaciones móviles y servicios digitales para comunicarse.

Esto genera la necesidad de incorporar nuevos canales de comunicación en los centros de emergencia.

Nuevos canales de comunicación

Los PSAP de nueva generación pueden gestionar comunicaciones como:

  • videollamadas
  • mensajes de texto en tiempo real
  • envío de imágenes
  • transmisión de vídeo
  • datos de localización avanzada

Estas capacidades permiten mejorar la información disponible durante la gestión de incidentes.

Integración con nuevas tecnologías

Los centros de emergencia modernos también integran tecnologías como:

  • Next Generation 112 (NG112)
  • Next Generation eCall
  • aplicaciones móviles de emergencia
  • inteligencia artificial aplicada a comunicaciones

Plataformas de comunicaciones unificadas

Las plataformas modernas permiten integrar múltiples tecnologías dentro de un único entorno operativo.

Estas plataformas permiten gestionar:

  • telefonía
  • radio profesional
  • comunicaciones multimedia
  • grabación de comunicaciones
  • integración con sistemas CAD

Preparar los centros de emergencia para el futuro

La modernización de los PSAP es un proceso progresivo que permite incorporar nuevas tecnologías sin reemplazar completamente los sistemas existentes.

Esto permite a los centros de emergencia evolucionar hacia infraestructuras más flexibles y escalables.